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Peronismo santafesino para armar: “la rebelión de los Coroneles”

Por dirigente del espacio

El peronismo santafesino dejó de enojarse. Ya no golpea la mesa, ya no levanta la voz en la reunión, ya no le dice a nadie en la cara lo que todos dicen en el pasillo. Se volvió un partido de hombres que cuidan lo suyo. Uno cuida no ir preso. Otro cuida el acuerdo que lo mantiene callado. Otro cuida la banca en Nación como quien cuida un kiosco.

Nos enseñaron que el que se enoja pierde, mentira. El que no se enoja nunca, ya perdió y todavía no se enteró. Si este es el momento de perder, perdamos de pie, enojados, diciendo lo que hay que decir, hasta que algo se corrija.

Mientras ellos administran su comodidad, están hipotecando a una generación entera que empuja otro peronismo. No el peronismo de salón, que habla bonito y no representa a nadie, un peronismo que quiere disputar el poder de otra manera. Que se hace cargo de su territorio con gestión y no con fotos. Que entiende las redes sociales en lugar de tenerles miedo, que no tiene la cochera llena de autos caros mientras habla en nombre de los que esperan el colectivo.

¿Qué tiene de malo enojarse? Nada. Lo peligroso es la paz de los cementerios, ese silencio prolijo donde nadie molesta a nadie y todo se pudre despacio.

No hace falta que vuele una silla, hace falta algo que a ellos les duele más: que alguien les dispute el lugar. Que se presenten listas propias, que se rompa el acuerdo de cúpula a la vista de todos. Que se vote en contra en la asamblea, que se denuncie en público lo que se negocia en privado, que se arme territorio sin pedirles permiso y se les gane donde creían que eran dueños.

Ellos no le temen a una piña, le temen a perder la lapicera. Le temen a la interna abierta, al militante que ya no aplaude, al intendente que gestiona sin ellos y gana igual, al pibe que tiene más llegada en un video de un minuto que ellos en treinta años de rosca.

Por eso tiene que haber una rebelión de coroneles, que los cuadros medios, los que sostienen los territorios, los que ponen la cara todos los días, dejen de esperar la bendición de arriba. Que entren, que rompan el esquema, que se banquen lo que tengan que bancarse y que estén dispuestos a perder para abrir un camino nuevo.

Porque el que no está dispuesto a perder nada no va a cambiar nada, por eso y por otras muchas cosas más que le han hecho daño al peronismo…no solo tiene que haber, sino que es sumamente necesaria… una rebelión de coroneles.

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