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Primero hay que saber sufrir: Triunfazo de Newells en Santa Fe, gracias a un enorme Reinatti

El presente de Newell’s es, sin dudas, para ilusionarse. Luego de aquel empate ante San Lorenzo y las victorias consecutivas frente a Gimnasia de Mendoza y Central Córdoba, el equipo de Frank Darío Kudelka ha confirmado su gran momento. Tras imponerse por 3 a 2 ante Unión en Santa Fe, el Rojinegro demuestra que el equipo despega y que, finalmente, ha encontrado la solidez necesaria.

El partido no comenzó bien para la Lepra. Durante el primer tramo, Newell’s fue un mero espectador; Unión manejaba los hilos del trámite y llegaba con claridad al arco visitante. El marcador se abrió a favor del local mediante un cabezazo de Estigarribia que puso en ventaja al Tatengue.

Sin embargo, el destino tenía otros planes. Una acción fortuita devolvió al equipo al partido: un cabezazo involuntario de Estigarribia hacia su propio arco generó el empate. La duda se instaló, pero el VAR actuó, avisándole a Espinoza que la pelota había traspasado la línea. Fue el envión anímico que el conjunto de Kudelka necesitaba.

A pesar de la superioridad inicial de Unión, el empate le dio vitalidad a Newell’s. El equipo se animó y, tras una gran elaboración, Jerónimo Russo marcó un golazo con un remate de novela, clavándola bien arriba para dar vuelta la historia antes de irse al descanso.

El segundo tiempo planteaba un desafío enorme, especialmente por la lesión de Luciano Herrera, quien debió salir en el entretiempo tras una labor destacada. Kudelka tuvo que ajustar piezas y el equipo, aunque con cansancio, se sintió más cómodo jugando de contragolpe.

La clave estuvo en el banco: el ingreso del Colo Ramírez por Scarpeccio resultó fundamental. El uruguayo presionó en su primera intervención, provocó el error de Rodríguez en el pase hacia atrás a su arquero y, con su olfato goleador, definió para poner el 3 a 1.

Cerca de los 90 minutos, con Newell’s replegado defendiendo el resultado, Menossi encontró el descuento tras un rebote. Los seis minutos de adición se hicieron eternos. El Rojinegro despejaba como podía y el peligro rondaba el área, pero en la última jugada del partido, cuando el empate parecía inevitable tras un centro cerrado, apareció el colosal Reinatti para tapar un mano a mano a Tarragona y sellar la victoria.

Cuando Espinoza pitó el final y desató la locura rojinegra, el alivio fue total en el Parque Independencia. Los números respaldan este presente: Newell’s suma 10 puntos sobre 12 en juego. Tres victorias y un empate sobre los últimos cuatro partidos que lo impulsan hacia una posición mucho más cómoda en la tabla. La Lepra volvió a ganar. Otra vez fuera de casa. El equipo está de racha: pegó cuando tenía que pegar, mostró actitud ante la adversidad y, con la seguridad de Reinatti bajo los tres palos, se llevó tres puntos vitales que le dan un nuevo aire a la temporada.

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