Rosario vibró al son de las raíces: El Barrio Toba Mapic cerró el Mes de las Lenguas Originarias
En un marco de celebración, música y reivindicación, el Comité Organizativo y Cultural de los Pueblos Originarios de Rosario dio por finalizado el ciclo de eventos del “Mes de la Lengua”. El broche de oro tuvo lugar en el Barrio Toba Mapic (Comunidad de Sorrento), consolidando un espacio de encuentro para las comunidades indígenas de la región.
Tras el éxito del Festival del N’vike realizado el pasado viernes en la Facultad de Derecho, la agenda cultural se trasladó al territorio para un cierre cargado de emotividad. La jornada contó con la participación especial del Grupo Pocnolec, provenientes de Fortín Lavalle, Chaco, quienes viajaron especialmente invitados para compartir su arte y sus saberes.
El evento fue el resultado de un intenso trabajo articulado. Desde la organización, extendieron un agradecimiento profundo a todos los hermanos, hermanas y organizaciones indígenas que integran el comité: “Fue un gran esfuerzo colectivo y un enorme equipo de trabajo el que hizo posible estos encuentros”, destacaron los referentes del comité organizador.
Más allá de la celebración, el evento llevó consigo un fuerte mensaje político y social. Los organizadores enfatizaron que la cultura no es algo del pasado, sino una herramienta de lucha presente:
- Persistencia: “A través de la música, recordamos que nuestras lenguas originarias, los sonidos y las historias siguen vivas, a pesar de las dificultades y las ausencias”.
- Identidad: El objetivo central sigue siendo la visibilización de las raíces que sostienen la identidad local.
El cierre del Mes de la Lengua no es un punto final, sino un paso más en una demanda histórica. Desde el Comité y las comunidades presentes, se reafirmó el pedido a las autoridades locales: bregar para que la ciudad autónoma de Rosario oficialice su carácter pluricultural.
Con este evento, los pueblos originarios demuestran que Rosario no solo es cuna de la bandera, sino también un territorio donde las lenguas ancestrales siguen latiendo con fuerza propia.
