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Pullaro y un poder que se achica como las piezas de una “mamushka”

Por Sergio Alcázar

La historia electoral de Unidos de Santa Fe o del propio líder del espacio, Maximiliano Pullaro tuvo en estos dos años de gestión un recorrido similar a una mamushka, permanentemente decreciente en el tamaño del peso específico de su poder. Lejos ya quedaron los 56 puntos obtenidos por el referente radical en los comicios del 2023, en donde fue ungido por amplia mayoría, como gobernador de Santa Fe. El desplome de la figura del mandatario no es solo estadístico sino tangible, ya que su caudal de votos – entre las elecciones por la Reforma Constitucional y los comicios nacionales de medio término – se contrajo un 38%.

El tercer lugar que le cupo a Gisela Scaglia en octubre último, donde apenas alcanzó un 18% de los votos, a pesar de que el gobernador se puso la campaña al hombro, marca un claro punto de inflexión. Como si se tratara de un eco de la gestión de Omar Perotti en 2021, el entorno de Pullaro empieza también a percibir ese aroma a “fin de ciclo” prematuro. La máxima de Vox Dei resuena y deambula impiadosa por los pasillos de la Casa Gris: “Todo tiene un final, todo termina”. El crédito otorgado por los santafesinos al gobernador parece haberse evaporado a una velocidad que ninguno de los estrategas más pesimistas del oficialismo de turno, pudo prever.

Juega también en contra de las intenciones re-electoralistas de Pullaro, el crecimiento exponencial que tuvo en la provincia La Libertad Avanza, partido que se quedó con el triunfo en las elecciones nacionales del 2025, haciendo que un ignoto y novel Agustín Pellegrini fuera el más votado. El espacio de Milei en Santa Fe ya analiza variantes de amplio impacto mediático para competir por la gobernación en el 2027, los nombres de Alejandro Fantino, Carolina Losada y Gabriel Batistuta empezaron a dar vuelta en el imaginario de la provincia, generando preocupación en las filas gubernamentales.

La audaz apuesta de Pullaro con Gisela Scaglia y un inedito apoyo a su candidatura, convirtió al mandatario en el “padre de la derrota electoral” de Provincias Unidas en las Elecciones Nacionales Intermedias de octubre 2025.

Pero la verdadera “mala noticia” para el titular del Ejecutivo de Santa Fe es que el espacio violeta comparte electorado con la Alianza que dirige y a partir de esa “pesca de votos dentro de la misma pecera”, las posibilidades de éxito de Unidos se reducen considerablemente, mellando de esa manera sus expectativas para el futuro inmediato. Ante este panorama, el “Wall Street” del electorado santafesino muestra las acciones de Pullaro a la baja, provocando que incluso dentro de su propia coalición ya se empiecen a delinear planes de contingencia y candidaturas alternativas.

Mientras el oficialismo se achica como las figuras de la muñeca rusa, el peronismo ensaya un “nuevo regreso” a la competitividad. El PJ se encuentra hoy en una etapa de reconfiguración de su poder de fuego y por ahora se mueve en “puntas de pie y por las piedras” para transitar con cuidado el sinuoso camino de una necesaria reconstrucción. Las reuniones entre dirigentes empiezan a darse con mayor asiduidad, aunque el punto crítico para lograr generar una alternativa ganadora es saber cómo poder sacarse de manera prolija “la etiqueta kirchnerista”, ese rótulo que ha sido una verdadera “ancla” a sus aspiraciones electorales en los últimos tiempos.  

Lejos quedaron las mieles del rotundo éxito electoral de Pullaro en el 2023, el camino hacia el 2027 pinta sinuoso y el gran desafio para el radical pasa por recuperar empatía con un electorado que le ha dado fuertemente la espalda.

Un sector del peronismo doméstico explora nuevos horizontes para ampliar la base de sustentación de votos del espacio. El retorno de Omar Perotti a la cancha movilizó a los militantes y partidarios del PJ de la provincia que no encuentran representación alguna en las “opciones K”. “Estamos trabajando para la vuelta del Piamontés al juego, si bien es el dirigente que mejor mide en el partido, sabemos que con él solo no alcanza, por eso estamos analizando opciones para acompañarlo y presentar en el 2027 una fórmula que dé que hablar”: destacó un reconocido referente rosarino de la fuerza a este medio antes del fin de año, con la picardía lógica de alguien que sabe -que tiene entre sus manos – el boleto ganador de una Lotería.

La mamushka de Pullaro sigue abriéndose y aún le queda un largo año y medio todavía de gestión. La pregunta que surge insolente para su presente, pasa por saber si al llegar a la última pieza —la más pequeña y sólida—, el gobernador encontrará un núcleo de resistencia que le permita reinventarse o si, por el contrario, descubrirá que dentro de la estructura ya no queda nada para soñar con una reelección. Por ahora, el escenario santafesino ha dejado de ser hace rato un monólogo del oficialismo para convertirse en una disputa de tercios, donde el futuro inmediato de “Unidos” empieza a pintarse, cuanto menos, con el indeleble color de lo incierto.

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