Newell’s y un empate con sabor a desahogo: Gracias al gol de Hoyos y la entrega del final, Newells rescató un punto ante Independiente
El debut de la “Lepra” en el Coloso no era un partido más; era un examen de carácter. Tras un año para el olvido, la dupla técnica intentó dar un golpe de timón abandonando la línea de tres para apostar por un 4-4-2, buscando solidez con los ingresos de Herrera, Gómez Mattar y Cóccaro. Sin embargo, el fútbol no aparece solo por cambiar el dibujo táctico.
Un primer tiempo de pesadilla
Newell’s fue un equipo de insinuaciones. La voluntad estuvo, pero faltó el fútbol. El gran dilema leproso estuvo en la creación: a Acuña le pesó la responsabilidad de conducir y el circuito de juego fue inexistente. Cuando el primer tiempo se moría en un cero lánguido, llegó el golpe: El gol del “Rojo”: Un gran remate de afuera que Arias llegó a manotear, pero el rebote quedó corto para que Ávalos facturara con el arco a su merced.
El “baldazo de agua fría” no solo enfrió el marcador, sino que encendió la bronca en las tribunas. El malestar se focalizó en Malcorra y el clima se tornó hostil, al punto de poner en riesgo la continuidad del partido por los objetos arrojados al campo.
Segundo tiempo: Empuje, desorden y premio
En el complemento, Independiente hizo su negocio. El equipo de Avellaneda se plantó bien, manejó los tiempos y aprovechó la desesperación de un Newell’s que carecía de herramientas. Ni siquiera los cambios (Núñez, Hoyos, García y Sotelo) lograban torcer el rumbo de un equipo que parecía condenado por su propia falta de plan.
Sin embargo, el fútbol tiene esa cuota de épica reservada para los que no bajan los brazos: En el epílogo, de tanto ir con más orgullo que ideas, Hoyos conectó de cabeza para estampar el 1 a 1 final.
Un punto para reconstruir
Newell’s rescató más que un empate; rescató un poco de aire. Si bien el rendimiento futbolístico dejó muchísimas dudas y la paciencia de la gente está en su límite más bajo, el gol agónico sirve como un bálsamo anímico.El equipo debe entender que el compromiso físico es el piso, pero para salir del pozo del año pasado, necesita urgentemente encontrar un intérprete que se haga cargo de la pelota.
