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Graves incidentes en el Parque: Furia, destrozos y represión tras el clásico rosarino

La derrota de Newell’s ante Central desató el caos en las inmediaciones del Coloso Marcelo Bielsa. Hinchas se enfrentaron con la policía, hubo daños en edificios de la zona y un clima de extrema tensión en el playón del estadio.

El presente deportivo de Newell’s Old Boys tocó fondo este domingo. La caída 2-0 ante el eterno rival no solo profundizó la crisis futbolística, sino que actuó como detonante para una jornada de violencia a la salida del estadio. Lo que comenzó como un cántico generalizado contra la dirigencia y el plantel, derivó rápidamente en serios disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Los incidentes más graves se registraron en la intersección de Avenida Pellegrini y Rodríguez. Grupos de simpatizantes descargaron su furia contra el entorno urbano, lanzando piedras hacia los edificios de la zona.

  • Daños materiales: Se constataron vidrios rotos, balcones dañados y destrozos en el mobiliario público.
  • Intervención policial: Los efectivos debieron recurrir al uso de balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, generando escenas de pánico entre los vecinos y otros hinchas que se retiraban pacíficamente.

Mientras en la calle reinaba el caos, el foco de conflicto interno se centró en el playón de estacionamiento del club. A pesar del fuerte operativo de seguridad dispuesto para resguardar la salida de los jugadores y la comisión directiva, la situación estuvo cerca de desbordarse. Se viralizaron imágenes de civiles y empleados del club sosteniendo a la fuerza las puertas de la zona de conferencia de prensa para evitar el ingreso de hinchas que intentaban entrar a los golpes.

Cientos de hinchas permanecieron en las inmediaciones manifestando su descontento con cánticos hostiles. Sin embargo, el sector más radicalizado transformó la protesta en vandalismo puro, rompiendo todo lo que encontraban a su paso.

La institución del Parque Independencia queda ahora no solo ante un vacío futbolístico, sino también ante una crisis social e institucional que hoy dejó su marca más oscura en las calles de la ciudad.

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