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El Rubicón del mandatario: Cuando las encuestas propias te empiezan a dar la espalda

Dicen que el crimen perfecto no existe, en política, el “secreto de sumario” sobre las encuestas propias, mucho menos. En los pasillos de la Casa Gris se comenta que hay un sobre guardado bajo siete llaves, custodiado casi con celo religioso, que contiene el mapa de un posible naufragio, pero como en este medio web somos alérgicos a los candados, hemos logrado asomarnos a esos números que hoy le quitan el sueño al entorno más cercano del gobernador Maximiliano Pullaro.

La realidad muchas veces resulta ser obstinada, el sondeo encargado por el propio oficialismo revela una inquietud que ya no se tapa con el blindaje mediático, con las prolijas fotos de gestión y mucho menos con el “látigo y la lapicera”, Pullaro aparecería hoy (en potencial para ser consecuentes con la información recibida y para proteger a la fuente, la misma no será publicada) en un cómodo tercer lugar. Sí, leyó bien, el mandatario le estaría mirando la nuca a un peronista que asoma a la cabeza y a una importante dirigente de La Libertad Avanza que, por su parte, capitalizaría el descontento reinante.

Salir a medir a más de un año de las elecciones es, en sí mismo, un síntoma de orfandad política, es un “clima de época” donde el índice de confianza del santafesino se erosiona más rápido que la paciencia de un docente en los intrícados caminos de una paritaria. La gestión parece haberse encerrado en un complejo paradigma de conducción que ya genera “fuego amigo”, ese que duele más porque viene de los que compartieron con unción, la propia causa. En los corrillos de Unidos, el murmullo se hace cada vez más notorio, ya se ven varios dirigentes del PRO armando las valijas, buscando tierra firme antes de que el barco de la alianza provincial termine de escorar con los acantilados de las próximas “urnas”

Pero el color local también lo pone la religión, cuentan que el diputado Walter Ghione recibió un “tirón de orejas” de dimensiones bíblicas por su aparición pomposa en el lanzamiento de Dante Gebel. ¿Lealtad política o instinto de supervivencia? Algunos elucubran que el legislador ya está “buceando” otros destinos, quizás buscando un milagro que la gestión actual no parece poder obrar. Si el barco se hunde, hasta los pastores buscan otro puerto. “Veo al futuro repetir el pasado”, cantaría la Bersuit, y en Santa Fe la letra encaja perfectamente para retratar la realidad presente, advirtiendo que el escenario hacia el 2027 puede convertirse en un dejavú de las Legislativas de 2025, donde Provincias Unidas no logró romper el techo de cristal de los 20 puntos.

La historia no se repite, pero muchas veces rima, aquellos guarismos famélicos parecen ser nuevamente un techo para un oficialismo que no logra conectar convenientemente con el humor social del santafesino a pie. Pullaro cruzó su propio Rubicón, pero a diferencia de Julio César, el gobernador parece haberlo hecho sin un ejército convencido detrás. Los conflictos gremiales, la economía que no arranca y el esfuerzo casi gimnástico por despegarse de Javier Milei —mientras intenta retener su caudal de voto— han dejado a la gestión en un intríngulis, casi indescifrable.

El blindaje mediático es a todas luces muy potente, pero empieza a ver algunas filtraciones, ya no hay maquillaje suficiente para una realidad donde las comunas y municipios empiezan a cansarse del rigor de la chequera oficial y como bien dice la máxima peronista: “Te acompañan hasta la puerta del cementerio, pero no entran al entierro”, hoy, en la política santafesina, no son pocos los dirigentes que empiezan a sentir en el ambiente; ese inconfundible “olor a cala” que emana de las aspiraciones reeleccionistas de un proyecto que, según sus propios números ocultos, parece ahora tener una inevitable fecha de vencimiento.

“La suerte está echada” , el gran problema es que los dados parecen haber caído del lado equivocado, para una gestión que hace delicadoequilibrio en una cornisa signada por vientos de desencanto, después de todo y en definitiva, nadie querrá salir en la foto de un posible tercer puesto que tendrá, sobretodo, el agrio gusto de una despedida

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