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El debut de Almirón no fue el deseado y Central perdió de local un partido increíble contra Belgrano

El inicio del ciclo Almirón mostró una identidad clara desde el dibujo táctico: un 3-4-3 ambicioso, diseñado para ensanchar la cancha con Enzo Giménez y Sández proyectados, y la jerarquía de Ángel Di María junto a la verticalidad de Campaz.

Si bien el Canalla se adueñó de la pelota tras un inicio parejo, esa tenencia fue mayormente inofensiva en los primeros metros. La dependencia del desequilibrio individual de Campaz por izquierda fue la herramienta más punzante, aunque el equipo careció de juego asociado por el centro para lastimar a Cardozo de forma constante.

Cuando el primer tiempo se desvanecía, la jerarquía individual rompió el molde. Una falta de Velázquez sobre Di María (revisada por el VAR) le permitió al propio “Fideo” marcar el 1-0 desde los doce pasos. Hasta allí, el resultado premiaba la intención de Central, aunque Belgrano ya había avisado con las llegadas de “Uvita” Fernández, siempre bien contenidas por un seguro Ledesma.

En el segundo tiempo, Central tuvo las chances para liquidar el pleito. Enzo Giménez estrelló un cabezazo en el travesaño que pudo ser el cierre del partido. Sin embargo, al no concretar, el Canalla le permitió a Belgrano crecer de la mano de un Zelarrayán inspirado, quien manejó los hilos del Pirata.

El cambio táctico: Ante el asedio cordobés, Almirón decidió desarmar la línea de tres (ingresó Coronel por Soto) buscando mayor solidez defensiva, pero el equipo perdió presencia y terminó refugiándose demasiado cerca de su arquero.

La máxima del fútbol “los goles que no se hacen en un arco, se sufren en el otro” se cumplió con rigor: El empate: Una jugada fortuita que terminó con Mallo empujándola en contra tras una serie de rebotes. El mazazo: Apenas segundos después, el juvenil Lautaro Gutiérrez silenció el Gigante con un remate potente que dejó sin respuestas a Ledesma.

    Central se quedó con las manos vacías por no saber cerrar el partido. El equipo mostró brotes verdes en cuanto a la idea de juego y la amplitud de campo, pero pecó de falta de contundencia. Belgrano, por su parte, demostró que con orden y jerarquía (Zelarrayán y Rigoni) puede dar vuelta cualquier contexto adverso. Mal comienzo para el canalla que perdió el encanto del peso propio de la localía y los errores tácticos mostrados en este primer partido hicieron que los hinchas se mostraran fastidiosos con el entrenador, quién deberá dar rápidas respuestas para que este inicial enojo no se convierta pronto en las tribunas en algo más contundente contra su persona.

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