OpiniónPolíticaSanta Fe

¿Realidad o ficción?, encuestadoras bajo la lupa: Santa Fe y el mapa de la ilusión estadística

Por Sergio Alcázar
“Las estadísticas son como los bikinis: lo que revelan es sugerente, pero lo que ocultan es vital.” — Aaron Levenstein

Hay fenómenos sociológicos que desafían las leyes más elementales de la gravedad política, y Santa Fe parece, hace un buen tiempo, haberse convertido en el laboratorio experimental de uno de ellos. No importa qué tan convulso sea el escenario socioeconómico, qué tan caliente esté el conflicto con los gremios estatales o cuántas persianas comerciales e industriales bajen definitivamente en las grandes urbes de la provincia: la imagen del gobernador Pullaro flota impertérrita, según recurrentes consultoras, en un piso del 50% de imagen positiva.

La célebre frase del profesor estadounidense Aaron Levenstein encaja con una precisión casi quirúrgica en el mapa estadístico santafesino, porque lo que quizás ocultan estas mediciones de las encuestadoras no es un detalle menor: es, ni más ni menos, que la realidad cotidiana de millones de santafesinos.

Lo verdaderamente llamativo del fenómeno encuestador en la provincia no es el resultado, sino la recurrencia de los actores. Existe un tridente de firmas que parece tener el monopolio exclusivo de medir el “humor social” en Santa Fe: Innova, C y G Comunicaciones y la icónica Management & Fit —esta última, estrechamente vinculada a Guillermo Seita, asesor personal y estratega de cabecera del primer mandatario provincial.

Con una sincronización casi poética, estas firmas difunden sondeos donde los números parecen “extrañamente parecidos”, no importa la estación del año ni el nivel de crispación social; la imagen positiva del mandatario provincial sistemáticamente supera el 50%, se trata de un blindaje estadístico formidable, diseñado para instalar la idea de un apoyo masivo al titular del Ejecutivo que, si se contrasta con la realidad, queda demasiado expuesto que no es tal en los hechos.

¿Dónde habita ese 50% de santafesinos conformes con la gestión? Difícil saberlo, si uno recorre el mapa provincial y levanta la mirada de los gráficos de las consultoras en cuestión, se topa con un panorama diametralmente opuesto al que pintan los gráficos de barras, porque el frente gremial sigue al rojo vivo, ya que docentes, empleados estatales y trabajadores de la salud mantienen una disputa abierta y desgastante con la Casa Gris por la pérdida del poder adquisitivo, las reformas previsionales y el ajuste en las condiciones laborales.

Además, la crisis económica golpea de lleno a los principales centros urbanos (como Rosario y Santa Fe Capital), donde se registran índices alarmantes de cierre de Pymes, comercios e industrias, arrastrando a cientos de familias a la desocupación. Ni que hablar del termómetro digital, basta con asomarse a la sección de comentarios de cualquier publicación oficial del gobernador en redes sociales para comprobar que el malestar es abrumadoramente negativo con expresiones de descontento, reclamos por promesas incumplidas y reproches, que inundan los posteos y que le ganan por goleada, a las contadas menciones a favor del oficialismo.

Sin embargo, en los importantes medios de comunicación de la provincia se reciben esos números como verdaderos “Santos Griales”, replicándolos sin beneficio de inventario, sin cuestionar metodologías ni analizar los evidentes conflictos de interés que podrían existir detrás de sus autorías.

Se pueden amañar las preguntas y ajustar los algoritmos, pero resulta imposible contrapesar el peso gravitacional de un voto en la urna, la gran paradoja de esta narrativa del 50% de aprobación ocurrió en las elecciones intermedias nacionales de octubre del año pasado, allí, en el terreno de los hechos, el oficialismo provincial sufrió un duro choque frontal contra la realidad: salió tercero y confirmó una pérdida del 38% de su capital electoral con respecto al caudal que ungió a Pullaro como gobernador en 2023.

Resulta entonces, un misterio matemático sin resolver, cómo una gestión con presunto respaldo superior al 50% pierde casi cuatro de cada diez votantes en cuestión de dos años. ¿Dónde fueron esos electores que oportunamente apoyaron a Pullaro, a la hora de votar en los últimos comicios? La respuesta resulta toda una incógnita; aunque esos votantes siguen habitando cada uno de los informes en PDF brindados por las consultoras mencionadas.

¿Por qué el gobierno insiste en acercar a los medios encuestas a medida? ¿Será porque se busca afanosamente proyectar un escenario favorable que no es tal en la sociedad? La respuesta radica en utilizar la demoscopia no como una herramienta diagnóstica para gobernar mejor, sino como un instrumento de propaganda política y manipulación a través de un sesgo oculto, mediante la manipulación de las preguntas, opciones cerradas o selecciones muestrales convenientemente inclinadas, que pueden orientar el resultado para dar exactamente el número que el cliente necesita mostrar.

También, como herramienta para la instalación de tendencias, se hacen sondeos para difundir una percepción de victoria o aprobación en medios y redes sociales, buscando motivar a los votantes, desalentar a la oposición y generar el famoso efecto bandwagon (el “subirse al carro del ganador”). Por último, sirve como sostén del relato, siendo una eficaz medida para disuadir las críticas internas en la coalición gobernante construyendo la ilusión de un liderazgo hegemónico y fuerte.

Gobernar a través de espejismos estadísticos es una útil estrategia, aunque con fecha de vencimiento, las encuestas a medida pueden alimentar el ego en los oficialismos y llenar titulares en los medios empáticos con la Casa Gris, pero carecen de la fuerza mágica para poder resolver los problemas reales que tienen los santafesinos. Como bien advirtió Levenstein, lo que el bikini esconde es lo crucial: y en Santa Fe, lo que las encuestas ocultan es un descontento social tan tercamente real, que no existe consultora que sea capaz de poder disimularlo eficazmente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *