¡Atención, “Calaveras y Diablitos”!: Los Fabulosos Cadillacs y dos noches para celebrar cuatro décadas de ADN musical argentino
Hay lugares que tienen magia, y después está el Anfiteatro de Rosario en una noche de abril. Con el río Paraná de testigo y la barranca del Parque Urquiza como tribuna natural, el aire ya se siente distinto, el próximo viernes 17 y sábado 18, en el marco del ciclo “Noches del Lunario”, la ciudad se prepara para una de esas citas que quedarán grabadas en el alma: el regreso de Los Fabulosos Cadillacs.
No es exagerado decir que la relación entre los Cadillacs y Rosario es un romance que data de décadas, desde aquellas primeras presentaciones en boliches céntricos de la ciudad hasta llenar estadios. La banda liderada por Vicentico y el Sr. Flavio siempre encontró en el público rosarino un eco cómplice para su propia rebeldía y elegancia.
El “Anfi”, con su acústica privilegiada y esa cercanía que no te da ningún otro escenario, es el marco perfecto para que la orquesta más inestable del rock latino despliegue toda su artillería. Se espera del repertorio que sea un viaje en el tiempo; desde la urgencia ska de sus inicios hasta la sofisticación de sus himnos globales. Quién se puede resistir a cantar: “Siguiendo la luna”, con el reflejo del agua ahí nomás, o a saltar con “Matador” hasta que duelan las piernas.
La organización ha logrado que este ciclo se convierta en la marca registrada de la temporada, con una logística aceitada para que el ingreso por la costanera sea una fiesta y no un problema, el Anfiteatro se transforma en un club gigante al aire libre. La propuesta de los Cadillacs convoca desde abuelos que los vieron nacer hasta los nietos que descubrieron “Vasos Vacíos” en Spotify, y encaja a la perfección con el espíritu de este ciclo: calidad, mística y el cielo rosarino como techo.
Ver a los Cadillacs en el 2026 es ser testigo de una banda que ha sabido envejecer con una dignidad envidiable, sin perder un gramo de esa potencia eléctrica que siempre los caracterizó. Con la incorporación de las nuevas generaciones (Florián y Astor), el grupo suena más ajustado que nunca, mezclando la experiencia de los “viejos lobos” con una frescura necesaria.
Si ya tenés tu entrada, sabes que sos un privilegiado. Si no, vas a tener que aguzar el oído desde la barranca, porque el rugido de los Cadillacs se va a escuchar hasta en el Monumento. Rosario y los Fabulosos se vuelven a encontrar, y como siempre, el resultado será nuevamente, una fiesta inolvidable.
