OpiniónPolíticaSanta Fe

¿Atentado real o salvavidas político?: El peligroso juego de la victimización como estrategia

La reciente noticia sobre el hallazgo de un arsenal en un campo de Roldán, a escasos 25 kilómetros de Rosario, ha vuelto a encender las alarmas en la provincia. Investigadores de la Agencia de Inteligencia de Santa Fe sostienen, basándose en sus pruebas que estos fusiles de alto poder —capaces de perforar blindajes— tenían un destino único y estremecedor: un atentado contra el gobernador Maximiliano Pullaro. Sin embargo, en un contexto de desgaste político, cabe preguntarse si estamos ante una amenaza real o ante la construcción de un relato de autovictimización.

Nadie pone en duda el peligro que representan las armas de grueso calibre enterradas en el sur provincial, el problema radica en el salto dialéctico que realiza el oficialismo. Pasar del hallazgo de armamento a la confirmación de un magnicidio en curso requiere de pruebas sólidas que, hasta ahora, parecen sostenerse más en la “convicción” de la inteligencia estatal que en evidencias judiciales concluyentes. Esta dinámica se asemeja peligrosamente a lo que en comunicación política se denomina estrategia de victimización, donde ante una crisis de gestión, la fabricación de un “relato de víctima” se convierte en una herramienta muy útil para desviar la atención y recuperar apoyo mediante un sentimiento de compasión.

El medio Politica On Line publica la noticia sobre la creencia del gobierno de Santa Fe de un posible atentado contra la figura del mandatario provincial.

El uso de una retórica de alto riesgo y denuncias de complots muchas veces sin pruebas sólidas responde a una mecánica de “reencantamiento” de los seguidores propios donde el miedo funciona como un movilizador potente para generar empatía y cambiar la agenda mediática del momento hacia una narrativa que obliga a la población a “cerrar filas” alrededor del mandatario amenazado, mientras se presenta al líder como alguien que arriesga la vida por el pueblo para reforzar la lealtad emocional y desactivar con éxito las críticas internas que surgen debido a fallas de gestión.

Jugar con la simulación o la exageración de amenazas para manipular la opinión pública es un arma de doble filo, si la sociedad empieza a percibir que estas denuncias carecen de sustento real y son solo una maniobra para ganar acompañamiento mediante un mecanismo de solidaridad, el contrato de confianza se rompe definitivamente. La seguridad de Santa Fe es un tema demasiado virulento como para ser utilizado como una herramienta de marketing político. Antes de hablar de fusiles y magnicidios, el gobierno debería ofrecer solidas pruebas, no solo relatos, si no quiere que su “estrategia de victimización” termine siendo el último refugio para una gestión que no encuentra el rumbo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *