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Newell’s salvó la ropa en el Bajo Flores: un empate que reparte un tibio alivio y mucha preocupación

En una tarde que parecía destinada a profundizar la crisis, la Lepra rescató un 1-1 ante Deportivo Riestra por la quinta fecha del Torneo Apertura 2026. En el estadio Guillermo Laza, el equipo de la dupla Orsi-Gómez volvió a exhibir falencias alarmantes, pero un penal agónico de Juan Ignacio Ramírez le permitió volver a Rosario con un punto que, al menos desde lo numérico, les da un poco de aire a los cuestionados entrenadores.

El inicio del partido fue un reflejo del presente rojinegro: Newell’s salió dormido. En apenas cinco minutos, Riestra merodeó el gol dos veces; primero con un remate desviado del lateral Ramírez y luego con un despeje providencial de Mosquera sobre la línea de sentencia.

Aunque tras ese sofocón inicial el equipo logró emparejar la posesión, la falta de juego asociado fue la norma. Sin un conductor claro, el recurso ofensivo se limitó a pelotazos largos para que Hoyos y Cóccaro (quien se retiró lesionado en la primera parte) pelearan en soledad contra toda la defensa rival. Los flojos rendimientos de Luciano Herrera y Guch terminaron de aislar el ataque leproso.

Como ya es costumbre en este torneo, Newell’s se castigó a sí mismo con un error no forzado. Tras un envío largo, Salcedo perdió en las alturas y la pelota quedó boyando en el área; allí, Salomón pifió un despeje insólito y le dejó el gol servido a Benegas, quien fusiló abajo para poner el 1-0 parcial.

En el complemento, la dupla movió el banco con los ingresos de Goitea y Núñez. La Lepra mostró otra actitud, adelantando líneas empujada por la urgencia del resultado. Si bien la claridad seguía ausente, el desequilibrio de Núñez empezó a inclinar la balanza.

Cerca del cierre, el arquero Arce le ahogó el grito a Hoyos, pero la insistencia tuvo premio. Tras un centro y un rebote, Méndez fue derribado dentro del área y el árbitro no dudó: penal. El “Colo” Ramírez, cortando una larga sequía personal, se hizo cargo de la ejecución y sentenció el 1-1 definitivo.

Sobre el final, una tapada clave de Arias evitó que Riestra se quedara con todo. El empate termina siendo un negocio aceptable para Newell’s por el desarrollo del juego, pero no logra tapar el sol con la mano: la crisis futbolística es indisimulable.Con la continuidad de los técnicos todavía bajo la lupa, Newell’s deberá trabajar a contrarreloj para corregir distracciones defensivas que se han convertido en un verdadero dolor de cabeza. El mas temido enemigo de la lepra es el propio equipo que por ahora, evidentemente, no arranca….

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