Caos en el Estadio Nacional: Graves incidentes de la barra de la U
La barra brava de Universidad de Chile volvió a quedar en el centro de la escena por graves incidentes durante el partido ante Audax Italiano, en el inicio de la Liga chilena.
Integrantes de “Los de Abajo” provocaron incendios, enfrentamientos y destrozos en el Estadio Nacional de Santiago como protesta por el precio de las entradas, hechos que obligaron a suspender el encuentro y derivaron en detenidos y posibles sanciones penales.
El empate 0-0 frente a Audax Italiano quedó rápidamente en segundo plano. Apenas comenzado el torneo local, Universidad de Chile volvió a ser noticia por hechos de violencia protagonizados por su barra brava, que ya arrastraba antecedentes recientes. Esta vez, el reclamo por el valor de las entradas escaló a un nivel alarmante cuando un grupo de hinchas inició un incendio en las tribunas, generando pánico entre los asistentes y obligando a interrumpir el partido durante varios minutos.
“Los de Abajo”, como se conoce a la hinchada más radical del equipo trasandino, encendió fuego en la tribuna sur del Estadio Nacional como forma de manifestación contra la dirigencia del club. Las llamas y el humo se hicieron visibles desde distintos sectores del estadio y forzaron a las autoridades a detener el encuentro durante aproximadamente diez minutos, mientras personal de seguridad y bomberos trabajaban para controlar la situación.
La protesta no se limitó al incendio. Según informaron fuentes oficiales, los barrabravas se enfrentaron con efectivos policiales, intentaron invadir el campo de juego y destrozaron varias butacas de la tribuna sur. Los disturbios generaron un clima de extrema tensión y reavivaron el debate sobre la violencia en los estadios chilenos, un problema que parece lejos de resolverse.
Este episodio se suma a los graves incidentes ocurridos en agosto del año pasado en Avellaneda, cuando hinchas de Universidad de Chile también fueron noticia en el plano internacional. Aquellos antecedentes incrementaron la preocupación de las autoridades y pusieron nuevamente bajo la lupa el accionar de la barra, que vuelve a comprometer la imagen institucional del club.
Como consecuencia directa de los hechos, cuatro simpatizantes del elenco local fueron detenidos. Tras lo sucedido, Universidad de Chile emitió un comunicado oficial en el que repudió los incidentes y anunció que avanzará con medidas legales. “El club presentará querellas en contra de los detenidos, que hasta el momento son cuatro, por daños y desórdenes en el contexto de la ley de violencia en los estadios”, expresó la institución en un mensaje contundente.
Desde la dirigencia remarcaron que no avalarán ningún tipo de manifestación violenta y que buscarán sentar un precedente para evitar que este tipo de situaciones se repitan. Además, no se descartan sanciones deportivas, tanto económicas como vinculadas al uso del estadio, en caso de que los organismos correspondientes así lo determinen.
Mientras tanto, el fútbol volvió a quedar en un segundo plano. El inicio de la Liga chilena, que debía marcar un nuevo comienzo para Universidad de Chile, quedó empañado por escenas de violencia que reabren viejas heridas y profundizan un problema estructural.
La pregunta que vuelve a surgir es hasta cuándo los reclamos, incluso los legítimos, seguirán canalizándose a través del caos, poniendo en riesgo a los hinchas y dañando al propio club.
