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Encuestas a medida y el espejismo de los números a la santafesina: “El que paga la orquesta, elige la música”

Por redacción La Voz de Rosario

La política santafesina parece regirse por una vieja máxima: “el que paga la orquesta, elige la música”. Sin embargo, en los últimos días, la partitura parece estar sonando demasiado afinada a favor de la Casa Gris. La aparición sistemática de sondeos de opinión de las consultoras C y G Comunicaciones y Trendsdata ha levantado algo más que simples dudas; ha puesto bajo la lupa una estrategia comunicacional que busca fabricar un consenso que, en la calle, empieza a dar toda la sensación que cada vez se siente más lejano.

El “idilio” del laboratorio comunicacional

Resulta, cuanto menos, llamativo que mientras la provincia atraviesa tensiones sociales evidentes, conflictos gremiales latentes y una crisis de seguridad que no da tregua nuevamente en Rosario, los números de estas consultoras presenten al gobernador Maximiliano Pullaro en una suerte de “romance permanente” con el electorado santafesino.

C y G Comunicaciones y Trendsdata parecen haber encontrado la fórmula mágica para que el santafesino medio, golpeado por la inflación y la incertidumbre en la provincia, califique con notas sobresalientes una gestión que todavía tiene más deudas que capitalizaciones. ¿Estamos ante una medición científica de la realidad o ante una herramienta de marketing político?

La sospecha no es infundada. Es un secreto a voces en los pasillos de la Legislatura y en imaginario político provincial que estas firmas operan bajo el ala presupuestaria del Ejecutivo provincial. El objetivo es bien claro: instalar una percepción de gobernabilidad absoluta y un apoyo popular masivo para “marcar la cancha” a la oposición y de paso, disciplinar a la interna de la Alianza oficialista.

Cuando una encuesta deja de ser un termómetro para convertirse en un arma de disuasión masiva, su función social desaparece totalmente. Si los datos brindados por los sondeos que realizan son cocinados para agradar al cliente —en este caso, el titular del Ejecutivo—, lo que obtenemos no es información, sino propaganda política – convenientemente disfrazada – de estadística.

Instalar que todo está bien mediante gráficos de barras es una estrategia que se convierte en “inconveniente” cuando el relato expuesto con bombos y platillos, choca impiadosamente contra la realidad del ciudadano de a pie. Allí el gran riesgo que se asume es que su impacto pueda ser devastador para la credibilidad institucional de quien se intentar exaltar.

La pregunta que nadie responde

¿Por qué los resultados de estas dos consultoras suelen ser los únicos que el aparato oficialista se encarga de viralizar con tanto ahínco?

La gestión de Pullaro no debería necesitar de “maquillaje mediático y estadístico”, si sus propias políticas fueran tan sólidas como dicen los papeles de las encuestadoras mencionadas. El riesgo de vivir en una burbuja de datos favorables es que, tarde o temprano, la burbuja explota y en Santa Fe, la realidad siempre termina teniendo la última palabra, por más que los números amigables de las encuestas intenten decir todo lo contrario.

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