Casa Amiga: El centro de protección para mujeres y mujeres trans reabre remodelado
Sólo entre enero y octubre de este año, 799 mujeres cis y mujeres trans fueron asistidas por primera vez a través del Sistema de Atención Integral de Violencia de Género (Saivg) de la Secretaría de Igualdad, Género y Derechos Humanos del municipio. Otras 2.126 siguen vinculadas al sistema para el seguimiento de su situación. El ‘alto riesgo’ que atraviesan algunas de esas mujeres junto con sus hijas e hijos, donde lo que está en peligro es la vida, requiere ponerlas a resguardo en lugares seguros primero y abrir la posibilidad de proyectar autonomía y futuro después.
Rosario mantiene desde hace más de 20 años dos centros de protección integral que funcionan las 24 horas del día los 365 días del año. “La fortaleza está en la continuidad”, afirma la secretaria de Igualdad, Género y Derechos Humanos de la Municipalidad, Mónica Ferrero, al referirse al sistema que da respuesta a las situaciones de violencia que atraviesan mujeres e identidades feminizadas. “A lo largo de los años la decisión de sostener y profundizar esta política fue y es clave, incluso en momentos en que la problemática se minimiza. No es menor que desde Rosario haya una resistencia activa”, insiste.
La titular del área pone en valor no sólo lo hecho en las últimas tres décadas, sino también la inversión que alcanzó los 84 millones de pesos aportados por el municipio y la provincia para reacondicionar Casa Amiga, uno de los dos lugares de resguardo con los que cuenta la Municipalidad (el otro es el Alicia Moreau), que recibe a mujeres con sus hijas e hijos (en el caso de los varones está estipulada una edad máxima de 14 años) y a identidades feminizadas.
“Nunca se sabe ni el día ni la hora en que una mujer va a necesitar ser asistida en la emergencia”, dice Mariana Alonso, directora general de Atención y Prevención de las Violencias de Género, en el marco de un recorrido por el espacio que, tras una obra de mejoras estructurales, replanteo de los ámbitos y 25 plazas disponibles, reabrirá la primera semana de diciembre.
“Mucho de lo que hacemos lo fuimos aprendiendo sobre nuestra propia práctica”, aporta a su vez Beatriz Galizia, directora de Atención en Violencia de Género. Y si bien puntualiza las problemáticas que en los últimos años se sumaron a la violencia y que deben ser atendidas, fundamentalmente cuadros de consumos problemáticos, padecimientos de la salud mental y vinculación de los agresores a redes delictivas, afirma que “los patrones de violencia contra las mujeres y mujeres trans por razones de género se sostienen a lo largo del tiempo”. Y agrega que no pueden abordarse de otro modo que no sea en red con otros organismos del Estado.
La casa
Con esa mirada, Casa Amiga volverá a recibir a las mujeres con una apuesta de hacer de ese sitio un espacio comunitario donde cada una tenga espacios de de privacidad, pero también donde se puedan tejer intercambios y redes de apoyo que les permitan proyectar.
“Acá llegan mujeres embarazadas a las que acompañamos a parir, mujeres con niños pequeños y otras con adolescentes, lo que en cada caso tiene demandas específicas”, indica Alonso.
Creado en 2003, el espacio abrió para complementar el trabajo que ya realizaba el Centro de Protección Alicia Moreau, que funciona desde 1994. Entre ambas alcanzan una capacidad de resguardo para 50 mujeres. En 2025, mientras Casa Amiga continuaba en obra, pasaron por el Centro Alicia Moreau 48 mujeres con 61 niñas y niños.
“Hay momentos de mayor demanda, pero nunca una mujer se queda sin ser alojada”, remarca Galizia, que señala que para los ingresos son los equipos interdisciplinarios los que evalúan las particularidades de cada situación, las alternativas posibles a la institucionalización y el inicio del proceso de ingreso que, en todos los casos, debe darse con la denuncia al agresor.
“Las mujeres lo primero que hacen es pasar las primeras horas, que es lo que llamamos el decantamiento de la crisis”, explica Alonso, lo que muchas veces se traduce simplemente en la posibilidad de dormir sin saberse en riesgo.
A partir de allí también se llevan adelante las gestiones de protección que las mujeres y sus hijas e hijos necesitan. Sólo este año, desde el sistema se tramitaron ante la Justicia 53 prohibiciones de acercamiento y 6 exclusiones de hogar, en tanto se requirieron 66 botones de alerta al Ministerio de Seguridad de la provincia.
La posibilidad de un proyecto
La inversión de más de 80 millones de pesos hecha sobre el inmueble contempló la reorganización de dos departamentos de la planta baja, lo que permitió desarrollar en ese espacio una cocina central completa con despensa, un salón de usos múltiples (SUM) y reacondicionar en esa misma planta un departamento de modo que sea accesible para personas con movilidad reducida.
Además, se llevó adelante durante un año de trabajo la renovación de las instalaciones eléctricas, así como el gas, el servicio de agua fría y caliente, y los sistemas de desagües que fueron hechos a nuevo. En la plata alta quedaron remodelados otros cuatro departamentos para alojamiento también con tendido eléctrico y red cloacal renovada.
Con la casa puesta a nuevo, el abordaje está pensado para proteger su integridad física y emocional y para eso, existen espacios de trabajo sobre autoestima y autocuidados, derechos y empleabilidad.
Además, como detalla Magdalena Peralta Carrió, coordinadora general de la Secretaría de Igualdad, Género y Derechos Humanos, “es parte de un sistema integral de atención que tiene como puerta de ingreso el Teléfono Verde y el Contacto Violeta que funcionan las 24 horas y reciben a diario un promedio de 18 consultas ya sean de las propias mujeres que padecen violencia o de familiares y allegados”.
En un proceso que siempre tiene tiempos diversos, a veces tres meses, otras veces seis, o incluso en los casos en que las mujeres deciden dejar atrás las casas de protección estando aún en peligro y sin el aval de los equipos, “siempre se van distintas a como llegaron”, afirma Alonso.
“Se llevan herramientas diferentes, que las hacen más autónomas”, suma Galizia, además de un andamiaje de redes que siempre las acompaña en el afuera durante un tiempo para que puedan garantizar su vivienda, un emprendimiento y el ingreso necesario para poder pensar en lo que puede venir.
