Socialismo Santafesino: “Derrota previsible, crisis y aroma de fin de ciclo”.

El Frente Progresista en los últimos años venia dando claras muestras de un marcado desgaste en su relación con la gente, las respuestas de los santafesinos en las urnas en los comicios anteriores recientes fueron las señales que dejaban al descubierto la realidad de un espacio político en crisis.

Las elecciones para gobernador de los años 2011 y 2015 resultaron un verdadero suplicio para el oficialismo, un par de triunfos ajustadísimos, que dejaron muchas dudas y generaron mas de una sospecha sobre la real validez de la victoria electoral de Miguel Lifschitz, alcanza con mencionar que solo 2mil votos separaron al candidato del Frente Progresista de Miguel Del Sel, otrora representante de Cambiemos en el anterior acto electivo.

La violencia que invadió el suelo provincial hace unos años fue generando en el santafesino un sentimiento de ciclo terminado, amplificado por una gestión de gobierno que ponía énfasis en otros ámbitos y no terminaba de encontrarle la solución a la mayor preocupación de los vecinos de la provincia.

Los altos índices de muertes relacionadas con el narcotráfico, los ajustes de cuentas del negocio de la droga, los ataques sicarios, la creciente inseguridad en las principales ciudades de Santa Fe fueron un cóctel demasiado poderoso para una relación del partido gobernante con la gente que daba muestra de estar muy “floja de papeles”.

La elección intermedia del 2017 fue el preaviso claro que algo se había roto, el socialismo termino tercero en todas las categorías donde participó, tan pobre resultó la cosecha de votos que solo alcanzó apenas para ungir a Luís Contigiani como Diputado Nacional, estigmas que ponían en evidencia un futuro que pintaba por demás de complicado.

La tensa relación entre Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz que data de hace un tiempo fue prolijamente maquillada para cada ocasión y según cuentan propios dirigentes se hace solo evidente puertas adentro del espacio, las pugnas internas dentro del poder del partido gobernante produjeron un deterioro interno que terminó además, de socavar cualquier posibilidad de triunfo.

Hoy el socialismo de Santa Fe se quedó “sin hijos pródigos” en cargos tan importantes como son las municipalidades de las ciudades de Santa Fe y Rosario, tanto Emilio Jaton como Pablo Javkin no forman parte del riñón del espacio, es mas, tanto el electo intendente santafesino como el nuevo mandatario en Rosario desconocen como su jefe político al Frente Progresista, limitando de esa manera la incidencia que pueda tener el partido en sus gestiones futuras.

La derrota de Bonfatti en manos del rafaelino Omar Perotti, el sorpresivo traspié electoral de Mónica Fein-intendente durante los últimos 8 años en Rosario- a manos del periodista Marcelo Lewandowski en la categoría Senador Departamental, no hacen mas que confirmar que este resultado electoral tiene también un componente importante de voto castigo hacia un gobierno que no solo no ha conformado al ciudadano sino que tampoco ha escuchado sus repetidos reclamos sobre el tema inseguridad.

El socialismo atraviesa un momento casi terminal donde se hace imperiosa una refundación del espacio, de lo contrario empezara a languidecer, dejando de tener real representatividad en el electorado santafesino, por lo cual,  los cambios que necesita para reinventarse deberán llevarse a cabo ahora, de lo contrario, todo puede resultar demasiado tarde.

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