Rosario Salvaje: El día de su cumpleaños, tuvo una discusión y lo mataron a balazos

“Se hace lo que se puede. Se escuchan disparos todos los días, todos estamos adentro, se esperan unos minutos y uno nuevo. Se trata de un mandado para llevar a los niños a la escuela, estas en manos”. de dios “. Como si fuera una receta de cocina, una vecina de Liniers y las vías paralelas a la calle Tupac Amaru ofrece una manera de enfrentar la muerte y no caer en la zona del barrio Ludueña.

Oscar Elías Luciano Ríos no tuvo esa fortuna. Ayer, pasadas las 10.30 de la mañana, mantuvo una discusión con un muchacho de la zona y fue asesinado de un balazo por la espalda. Mientras tanto, un equipo de La capital trabajaba en el lugar, dos hombres armados se bajó de un automóvil en un movimiento que los vecinos habían sido una secuela de la cacería contra el matador de Ríos.

“Amigo váyase. Nadie le va a hablar. Nadie le va a contar nada porque la zona está súper picante. Si usted también va a llevar el nombre”, dijo con un espíritu fraternal un vecino a este cronista después Un incidente que involucró un Peugeot 206 blanco, un Citroën C4 gris y una moto de 110 dígitos cúbicos que llegaron a toda velocidad hasta el cruce de Liniers y el pasaje Rafaela.

Entonces, al menos dos hombres bajaron armas en la mano y en la zona de la vía salieron “de vuelo” del lugar. “Estoy buscando en el lugar donde está el tipo”, indicó en voz muy baja uno de los residentes. La escena fue presenciada por una decena de vecinos. Esa circunstancia modificó completamente la actitud de la gente de la zona que se cerró en un hermético silencio.

Sobre Ríos, la mayoría de los residentes no conocerlo. Sólo una persona contó que los asesinos el día de su cumpleaños (ayer la víctima cumplió 33 años) y que a pesar de haber estado en el conflicto con la ley penal “ya estaba rescatado”, eufemismo para explicar que la persona se alejó del delito . En su prontuario tenía anotaciones judiciales por delitos de respuestas y usurpación de títulos y honores. Otros residentes indicaron, vagamente, que el hombre “era vendedor ambulante”, pero también se desconocía el detalle al indicar que “no llevaba nada que hiciera pensar que era paquetero”.

Oficialmente se precisó que a Ríos no le faltaron pertenencias y que las hipótesis de la muerte en la ocasión de robo no guiaba la investigación.

Liniers marca de los muchos cruces informales sobre las vías que corren paralela un Tupac Amaru (al sur) y Humberto Primo (al norte). Junto a esas vías se erigen humildes construcciones de material o sencillos ranchos de chapa y madera. Para muchos de los vecinos, esas vías son el patio de sus casas. Allí los niños juegan, las doñas se convierten en parejas y los adolescentes hacen “juntadas”. Todo eso a menos de dos cuadras de la escuela “Luisa Mora de Olguín”.

Liniers y las vías marcan un paso no sólo entre barrios, sino también entre los territorios gobernados por todos los transeros. En reiteradas oportunidades los vecinos han denunciado al norte de las vías y hacia la cancha de Tiro Federal está el feudo de “Diente” y “Caracú”; y de Liniers al sudoeste se reparten el territorio “El gordo Brian” y la banda de “Los tortitas”.

Ríos cayó a un balazo en la espalda a 200 metros de la canchita de Tupac Amaru entre Pedro Lino Funes y Teniente Agnetta en el que está mortalmente baleado el 25 de diciembre pasado Jonatan Ezequiel Jerez, de 28 años, quien falleció el 8 de enero pasado en el heca.

El jueves, en la audiencia oral y pública en que fue imputado por el asesinato de Brian Facundo M., de 19 años y sindicato como integrante de “Las tortitas”, la fiscal Marisol Fabbro expuso además el mar de fondo. de jerez. Basada en un informe del Organismo de Investigaciones de apoyo en el Ministerio Público de la Acusación, los resultados de la banda de “Las tortitas está conectado con la banda de Doris, que se maneja en el establecimiento de la calle Flammarion” de la zona sur, y que cuenta Con complicidad policial de la comisaría 12ª.

Por ese motivo, la Unidad de Violencia Institucional inicie una investigación sobre el accionar de esa seccional en el asesinato de Jerez y las horas que siguieron al ataque a los balazos que lo hicieron agonizante.

Con ese mar de fondo, Oscar Ríos cruzó las vías ayer a la mañana por la calle Liniers y se sumergió en un límite territorial. “Habló conmigo. Le pregunté si sabía dónde se iba a un metro y me dijo que sí. Y mirá, lo sacaron en una bolsa negra”, dijo un charla con Ríos poco antes de su crimen.

“El hombre se sentó entonces se comunicó una piedra, y se comió un bizcocho. También se escucharon dos balazos, y cuando se asomó estaba tirado en el piso en la entrada del pasillo”, explica.

Ese pasillo conecta la calle Liniers con Pedro Lino Funes haciendo una diagonal. “Me escuché como to golpearan las chapas. Dos o tres veces. Ahí me di cuenta que eran balazos. Esperamos un momento para salir y cuando me asomé vi al hombre (Ríos) tirado en el piso. Como un ataque de epilepsia. Pero “nos acercamos con un vecino nos dice que teníamos un balazo en la espalda”, agregó otro residente.

La investigación del crimen de Ríos se mantuvo en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Florentino Malaponte, se comisionó a efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) para que trabajen en la escena de los testimonios y que en el lugar no existen cámaras de videovigilancia o privadas.

Fuente. La Capital

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