El peronismo, dos candidatos, el reloj de arena y un ex Midachi con el boleto picado

La política santafesina nos regala siempre secuencias, escenas y capítulos de su película particular. Un guión que se va construyendo a partir de los hechos, de las circunstancias partidarias y de las ideas que fluyen con avidez entre los distintos armadores de los espacios políticos. Es para comprar pochoclo y ponerse enfrente de la pantalla.

El peronismo ya empezó a mostrar sus cartas, largó en silencio y casi a hurtadillas colocó en la cancha a dos jugadores para disputar la continuidad en el sillón del Brigadier López. Por un lado el Diputado Nacional Roberto Mirabella, hombre de extrema confianza del gobernador, un dirigente de perfil bajo, partidario del dialogo y del consenso, y que a la vez posee un mérito intrínseco importante, no tiene “ningún muerto en el placard” de que cuidarse. En una política tan cascoteada como la nuestra, con algunos actores políticos que esconden en sus bitácoras de viaje vínculos con la corrupción, “estar limpió de culpa y cargo” no deja de ser un valor que cotiza muy bien en la “Bolsa de Valores Electorales”.

El Diputado Nacional Roberto Mirabella es el elegido por el gobernador para sucederlo en el sillón del Brfigadier López

Junto al rafaelino se asoma como candidato del Rossismo, el diputado provincial Leandro Busatto, un dirigente con un perfil filokirchnerista, que deberá lucha no solo contra ese estigma que genera rechazo en gran parte del electorado santafesino sino contra el aparato del gobierno, casi nada. Lo de Busatto pinta muy difícil, es casi una quimera que pueda llegar con alguna posibilidad éxito.

El PJ ya soltó a dos posibles candidatos para la Casa Gris, aunque voces adentro del peronismo provincial no descartan que aparezcan otros más con el devenir de los días. El peronismo – todo indica – va rumbo a dirimir quien lo representará en los comicios del 2023 en una interna, aunque la unidad – sigue siendo – una meta soñada y que parece muy lejana por como se vienen dando los acontecimientos. “El que gana conduce y el que pierde acompaña” señala la doctrina partidaria, todos esperan puertas adentro del espacio que después de las PASO  esa liturgia peronista se cumpla a rajatabla. “No se pierde nada por soñar” repiten los más fervientes partidarios del “todos unidos triunfaremos”.

El diputado provincial Leandro Busatto es el otro candidato del PJ que ya está en la cancha apoyado por el Rossismo

En Juntos por el Cambio, también la cosa viene movidita, Maximiliano Pullaro se calzó la pilcha de candidato, se miró al espejo y se dijo confiado a si mismo; “Este es mi momento”. El diputado radical de “Evolución” usufructúa el gran trabajo territorial que tiene el radicalismo en la provincia y afianza relaciones con dirigentes locales, mientras aparece junto a representantes nacionales del partido en cuanta foto que le otorgue contenido y apoyo a su “candidatura”. El legislador nunca detuvo su andar por la provincia y confía mucho que eso le brindará un plus cuando las urnas hablen

Por su parte Dionisio Scarpin, otros de los actores importantes del espacio, está abocado a sus obligaciones como Senador Nacional, prioriza representar de la mejor manera a Santa Fe y no meterse, por ahora,  en el bullicio electoral. El ex intendente de Avellaneda, igualmente,  no quita la “mira” a lo que se juega el año próximo, sabe que haber triunfado junto a Carolina Losada en las internas de JxC en las intermedias pasadas le da un “bonus track”  a sus ganas de meterse en la pelea por la gobernación. “Tiempo al tiempo” advierten con calma desde el entorno cercano del legislador. Dan por hecho que Scarpin estará en la línea de largada para formar parte de la contienda que le puede permitir quedarse como el único representante del espacio en el 2023 cuando la gobernación este en juego.

El Senador Nacional Dionisio Scarpin es uno de los nombres que mas suena para representar al radicalismo en la justa electoral del 2023

El PRO anda de capa caída,  ante la evidente ausencia de figuras fuertes para mostrar en la interna del año venidero, algunos dirigentes obstinados y creyentes le prenden velas al regreso del ex Midachi Miguel Del Sel. El comediante, en lo inmediato, “no quiere saber nada con aparecer en ninguna lista de candidatos”. “El que se quema con leche ve la vaca y llora” reza el adagio. Cabe recordar que la justicia electoral de Santa Fe lo encontró culpable por el manejo turbio de dinero público durante la campaña del 2011.

Esa sentencia por corrupción lo aleja de cualquier posible candidatura, por más que algunos dirigentes del espacio digan que lo que hizo no fue tan grave. Para el exigente electorado santafesino, Del Sel ya tiene “el boleto picado” y contra eso no existe ningún antídoto que sirva. Habría que avisarles a “los defensores a ultranza del humorista”  que la corrupción es como el embarazo, “estas o no estas”, no podes estar ni medio embarazado ni ser medio corrupto. “Pavos hay en todos lados” hubiera dicho mi abuela. Por lo visto su dicho siguen gozando de muy buena salud,  lamentablemente.

Miguel Del Sel es el deseo de los popes del PRO para que represente al espacio en la interna en Santa Fe, al ex Midachi lo encontró culpable la justicia en un caso de corrupción y eso haria declinar toda posible candidatura suya.

Mientras los estrategas politicoss “agudizan” el ingenio, otros se han puesto ya en campaña porque el “reloj de arena” sigue corriendo implacable. El oficialismo mira ese reloj con unción cristiana, sabe que si no logran atenuar los efectos de la inseguridad en Rosario, la cosa se va a poner “muy chiva” y no es por Agustín Rossi precisamente. Desde el circulo cercano al gobernador avisan que tienen “un plan para la Seguridad” para modificar este complicado presente. El tema pasa por saber quien lo implementará, no son pocos los que quieren al actual ministro “out” del gabinete. Aparecerá un “Mesías” que lo lleve a cabo para sembrar nuevamente esperanza en el mandatario provincial. Las velas están prendidas y la Fe sabemos que es capaz de mover montanas. Eso es lo que esperan ansiosamente en el Ejecutivo.

“La gestión está, se han hecho muchísimas cosas bien que no lucen por alguna “falla” que hubo en la comunicación y por la violencia enquistada en Rosario, cuando bajemos los índices del delito común, ese que molesta a los rosarinos, lo demás de la gestión que es bueno, saldrá a la luz”, confió a este medio un funcionario del oficialismo. Las respuestas para el Ejecutivo deberían darse de manera rápida, sobretodo en seguridad, porque mañana quizás ya pueda ser tarde, el tiempo los apremia. Para el gobierno provincial, “tu tiempo es hoy”, cantaría Almendra.

La carrera para el 2023 ya se largó con sus matices y curiosidades, con anhelos y expectativas. Con el peronismo poniendo en la cancha a dos candidatos, aunque sigue manteniendo inalterables sus sueños para una unidad que pinta por ahora imposible. Juntos por el Cambio perfila nombres para lo que viene e insiste con la “entelequia” del un ex Midachi siendo de la partida. El peronismo con todos los problemas que le aparecen a diario confía en renovar mandato en el 2023. Del otro lado- por la oposición-  tampoco hay ningún cuco, se puede ganar la elección”, nos manifiesta un veterano dirigente peronista. Y nos agrega “si enfrente hubiera estado Lifschitz, la cosa ya estaría perdida”. “El diablo sabe más por viejo que por sabio”, evidentemente, debe ser muy cierto el dicho

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