El periodismo en México es una profesión “emparentada con la muerte”.

Una organización de defensa de la libertad de prensa sostiene en su informe 2018 que el 99% de los casos de los más de 100 periodistas asesinados en México desde 2000 continúan impunes.

Por José Osorio Los altos índices de violencia e impunidad hacen de México uno de los países más peligrosos ejercer el periodismo, oficio cada vez más “sórdido y peligroso”, llevando en algunos casos a guardar silencio, según varios testimonios recabados por la AFP.

Además, los esfuerzos gubernamentales para proteger a los periodistas que han sido amenazados o han tenido que cambiar de lugar de residencia “han sido insuficientes”, denunció Balbina Flores, representante en México de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).

El hecho de que cuatro periodistas que estaban bajo el gubernamental Mecanismo de Protección de Periodistas “hayan sido asesinados es un indicio de eso”, apuntó Flores.

La organización de defensa de la libertad de prensa Artículo 19 denunció en su informe 2018 que el 99% de los casos de los más de 100 periodistas asesinados en México desde 2000 continúan impunes.

La ONG califica a México como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, y el más riesgoso en América Latina.

En lo que va del gobierno del presidente izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que asumió el 1 de diciembre pasado, han sido asesinados cuatro periodistas, tres de ellos en 2019, de acuerdo con el recuento de RSF.

A continuación, las reflexiones de algunos periodistas que trabajan todos los días en zonas de alto riesgo, formuladas con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa y la segunda edición del Premio Breach-Valdez de Periodismo y Derechos Humanos, que entregaron este viernes en Ciudad de México la ONU y la AFP. –

“Los periodistas están siendo cazados” Marcela Turati, reportera de 45 años de la revista Proceso e integrante del equipo de seis periodistas galardonados con el Premio Breach-Valdez por su trabajo “A dónde van los desaparecidos: El país de las 2.000 fosas”: “Se está haciendo más sórdido y peligroso hacer este trabajo. Es mucho trabajo mal reconocido, mal pagado y es un trabajo muy valiente”.

“Siento que los dueños de los medios no han tomado nota de que estamos en una crisis, de que hay una situación de emergencia, de que los periodistas están siendo blanco, están siendo cazados, de que los periodistas que hacen bien su trabajo están en riesgo; no capacitan a su personal, no hacen cambios, no mejoran los salarios, no compran seguros… Son muy pocos los medios que han hecho algo sustantivo para proteger a su gente”.

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