Arrancó la campaña: “El juego de los defectos y un dejavú”.

Se largó la campaña rumbo a la Presidencia, la primera estación hacia  ese deseado objetivo, será el 11 de Agosto en las PASO nacionales, los candidatos ya empezaron a calentar motores y también de paso, “el ambiente”.

Sergio Alcázar

Todo parece indicar, se palpa en la calle y lo rubrican los números de las encuestas, que habrá nuevamente polarización del electorado. “El Frente de Todos” y “Juntos por el Cambio” se encaminan a definir en un mano a mano, quien dirigirá los destinos de la patria en los próximos cuatro años.

Mauricio Macri, secundado por Pichetto y aconsejado por el inefable Durán Barba, parecen haber definido la estrategia para lo que viene, y se trata de poner en evidencia, sin tapujos, los defectos del otro, convirtiendo eso en un eje desde el cual empezar a edificar la necesaria “resurrección” política.

Por otro lado, la dupla Fernández/Fernández tiene en Alberto a un único interlocutor (Cristina estuvo Cuba visitando a su hija y se nota decidida a no generar conflictos, por ende, participa poco y nada), el ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner también se sumó al juego, cada vez que puede compara a Macri con “Donald Trump” y toma distancia del actual mandatario, advirtiendo a la gente que no lo busquen a él si lo que quieren es votar a un presidente “ajustador”.

En el medio de esta “incipiente” pero fuerte contienda que se inició entre las dos fuerzas mayoritarias en la intención de voto, se ubica Roberto Lavagna y su espacio “Consenso Federal”, con un poder de fuego que no puede perforar los diez puntos en las preferencias de la gente según señalan los sondeos realizados, igualmente, sigue apostando a diferenciarse del macrismo y del kirchnerismo, el ex ministro de economía continúa creyendo que aun existe la posibilidad de poder seducir a ese “tercio” de votantes que no quieren “el pasado” pero tampoco “el presente”.

Quien tomó enserio el compromiso de ser candidato a vicepresidente “full time” es Miguel Ángel Pichetto, el senador se ha mimetizado dentro del oficialismo, demostrando ser dueño de un inédito “alquimismo” político, que le permite sortear sin inconvenientes las dificultades que se le presentan al pasar del peronismo al macrismo y viceversa en la búsqueda de un más amplio apoyo .

A Pichetto le sienta bien el rol de ser “la cara visible” para llevar adelante y hacer efectiva esa idea de amplitud que proclaman los mas altos dirigentes del espacio, las expectativas generadas oportunamente por la apertura de Cambiemos para incorporar candidatos de otros espacios no se vio, por ahora, traducida en beneficios reales para su causa.

Los mayores aspirantes a ocupar el edificio sito en calle Balcarce 50, se retan a ver quien puede exponer mejor públicamente “lo malo que es el otro”, como si esto fuera un merito para ser elegido, tener menos mala imagen que el adversario, es visto como un logro,  una rareza de apreciación solo viable en Argentina, donde muchas veces la opinión pública se ve condicionada por el miedo, instalado e inculcado, solo como una premisa para ganar el favor del voto.

El particular escenario en Santa Fe

En Santa Fe para las PASO la situación será bastante particular, el espacio “ex Cambiemos” goza de un alto porcentaje de rechazo, los magros resultados en las elecciones provinciales donde terminaron terceros en todas las categorías,  se podrían replicar en las venideras contiendas electorales.

Las últimas mediciones realizadas en territorio provincial daban cuenta que el “Frente de Todos” rondaba los 45 puntos  y los votantes que elegirían a Macri solo llegaban al 21%, se presupone que Roberto Lavagna tendrá un fuerte apoyo en las urnas en la provincia, la presencia de Miguel Lifschitz dentro del espacio “Consenso Federal” colaborará a mejorar sus posibilidades, y aunque no se puede precisar aún el caudal de votos que disponen, esta claro que superaran holgadamente los 20 puntos en Santa Fe.

Señales a tener en cuenta.

Macri estuvo de visita en Córdoba, no solo para presentar su fórmula presidencial sino para llevar adelante reuniones de carácter institucional en esa provincia, lo que causó extrañeza puertas afuera del espacio fue que dentro de la agenda no estuviera prevista una reunión del Presidente con el gobernador Schiaretti.

Conviene recordar que en los días previos a la llegada del Jefe de Estado a la provincia mediterránea, Schiaretti se dejo ver con Alberto Fernández, dicha reunión se conoció en las redes sociales- si bien ambos participantes se encargaron en dejar en claro la formalidad del encuentro- este hecho en el  gobierno ha generado “cierto ruido” ante la posibilidad “no manifiesta” de que el líder de “Hacemos por Córdoba”, termine brindando su respaldo al candidato del peronismo.

Después de la primera semana de campaña, con los spots de los partidos ocupando la atención de la audiencia en los distintos medios, solo se puede rescatar como hecho saliente el “fuego cruzado” entre los candidatos, una especie de “dejavú” que nos ubica nuevamente en los tiempos previos al acto eleccionario del 2015.

“La idea del oficialismo es reeditar las condiciones de aquel año para poder obligar otra vez al votante a elegir entre ellos y el miedo por la vuelta del kirchnerismo, para Alberto Fernández el gran desafío es saber como escapar de los “tentáculos” de una grieta que intenta menoscabar sus posibilidades y sobretodo, para demostrarle al electorado que el presidente será él y no Cristina, como piensan todos…”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *